domingo, 4 de dezembro de 2016
¿Por qué el archivo parece insoportable y fascinante?
Son cosas que pasan. Cuando él declara tranquilamente que Heidegger, cito: “traduce un cierto fondo propiamente nacional-socialista” en “formas y en un estilo que ciertamente le pertenecen” señala con el dedo un abismo, más que un abismo, un “debajo” de cada palabra. Pero él no se acerca ni por un momento a lo que deja entrever y no parece incluso sospechar su alcance.
¿Tiene, ese libro, material para causar tal revuelo? No, salvo en los lugares donde se interesan muy poco en trabajos más rigurosos y más difíciles. Pienso en aquellos que, sobre todo en Francia, conocen lo esencial de estos “hechos” y “textos” y condenan sin equívocos el nazismo y el silencio de Heidegger después de la guerra, pero también tratan de pensar más allá de los esquemas confortables o convenientes, y justamente en comprender. ¿Qué?. Y bien, lo que sujeta o no un pasaje inmediato según tal o cual modo de la susodicha “traducción” entre el compromiso nazi, bajo tal o cual forma, y lo más esencial y agudo, a veces lo más difícil de una obra que continua y continuará dando que pensar. Pensar inclusive en la política. Recuerdo en primer lugar los trabajos de Lacoue-Labarthe, pero también en ciertos textos, muy diferentes entre sí, de Lévinas, Blanchot, Nancy.
¿Por qué el archivo parece insoportable y fascinante? Precisamente porque nadie ha podido reducir toda la obra pensada de Heidegger a la de una determinada ideología nazi. Ese “dossier” no habría despertado semejante interés de otra manera. Luego de más de medio siglo, ningún filósofo riguroso ha podido hacer la economía de una “explicación” con Heidegger ¿Cómo negarlo? ¿Por qué negar que tantas obras “revolucionarías”, audaces e inquietantes del siglo XX, en la filosofía y en la literatura, se han arriesgado, incluso comprometido con regiones encantadas que se manifestaban como lo diabólico para una filosofía parapetada en su humanismo liberal, y de izquierda? En lugar de barrer o tratar de olvidar dichas regiones, ¿no sería preciso tratar de dar cuenta de estas experiencias, es decir de nuestro tiempo, sin creer que esto es claro de suyo para nosotros? La tarea, el deber y en verdad la única cosa nueva e interesante, no es acaso el tratar de reconocer las analogías y las posibilidades de ruptura entre lo que se llama el nazismo, ese continente enorme, plural, diferenciado, aún oscuro en sus raíces, y de otra parte un pensamiento heideggeriano también múltiple y que permanecerá por mucho tiempo provocativo, enigmático, todavía por leer.
HEIDEGGER, EL INFIERNO DE LOS FILÓSOFOS
Jacques Derrida
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