segunda-feira, 12 de dezembro de 2016

Ich lebe auf meinen eignen Kredit hin



Conocerán ustedes de memoria estas primeras líneas del Ecce Homo, e Nietzsche: “Cómo preveo que dentro de poco tendré que dirigirme a la Humanidad presentándole la más grave exigencia que jamás se le ha hecho, me parece indispensable decir quien soy yo (wer ich bin, subrayado en el original). En el fondo sería licito saberlo ya: pues no he dejado de “dar testimonio” de mi (denn ich habe mich nicht “umbezeugt gelassen”). Más la desproporción entre la grandeza de mi tarea y la pequeñez de mis contemporáneos se ha puesto de manifiesto en el hecho de que ni me han oído ni tampoco me han visto siquiera. Yo vivo de mi propio crédito. (Ich lebe auf meinen eignen Kredit hin); ¿acaso es un mero prejuicio que yo vivo (vielleicht bloss ein Vorurteil)?...”

2 comentários:

  1. Aceptar la vida como un don, estar agradecido a la vida por lo que ésta ofrece, una vida que sin embargo es mía; estarle reconocido, y tal fue el don, por aquello que ha podido escribirse y firmarse bajo este nombre para el cual me he otorgado un crédito y que tan sólo llegará a ser lo que es a partir de aquello que fue ofrecido este año (las tres obras citadas), en acontecimiento marcado por la carrera del sol e incluso por una parte de tal carrera, de tal retorna; reafirmar lo que ya transcurrió, los cuarenta y cuatro años, como bueno y como algo que retornará eternamente, inmortalmente, he aquí lo que constituye, reúne, empalma y da solidez al extraño presente de este relato autobiográfico. “Und so erzähle ich mir mein Leben”. Este relato, que entierra al muerto y confiere inmortalidad al que sobrevive, no es autobiográfico por el hecho de que el firmante cuente su vida: el retorno de su vida ya pasada en tanto que vida y no en tanto que muerte, lo es porque esta vida se la cuenta a sí mismo, él es el primer, si no el único, destinatario de la narración. Y como el “yo” de este relato tan sólo se constituye en el crédito del eterno retorno, tal como yo no existe, no firma antes del relato como eterno retorno. Hasta aquí, hasta ahora, soy, estando vivo, quizás sólo un prejuicio. Es el eterno retorno el que firma.

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  2. Había dejado un fragmento de Ecce Homo en reserva. Tal fragmento da a entender que no podremos leer el nombre de Nietzsche hasta el momento en que la gran política se haya efectivamente puesto en juego. Mientras tanto, mientras que este nombre no sea leído, toda cuestión sobre el carácter nietzscheano o no de tal o cual secuencia política será vana. El nombre tiene todavía porvenir. He aquí el fragmento: “Conozco mi suerte. Alguna vez irá unido a mi nombre el recuerdo de algo gigantesco, de una crisis como jamás la había habido en la Tierra, de la más profunda colisión de conciencia (Gewissens-Collision), de una decisión (Entscheidung) tomada, mediante un conjuro, contra todo lo que hasta ese momento se había creído, exigido, santificado. Yo no soy un hombre soy dinamita. Y a pesar de todo esto, nada hay en mí de fundador de una religión: las religiones son asuntos de la plebe, yo siento la necesidad de lavarme las manos después de haber estado en contacto con personas religiosas... No quiero “creyentes” (Gläubigen), pienso que soy demasiado maligno para creer en mí mismo, no habló jamás de las masas... Tengo un miedo espantoso de que algún día se me declare santo: se adivinara la razón por la que yo publico esta libro antes: tiende a evitar que se comenta abusos conmigo. No quiero ser un santo, prefiero antes ser un bufón... Quizá sea yo un bufón (Hanswurst)... Y a pesar de ello, o mejor, no a pesar de ello -puesto que nada ha habido hasta ahora más embustero que los santos- la verdad habla de mí. Pero mi verdad es terrible: pues hasta ahora la mentira ha sido llamada verdad. (...) El concepto de política está, por lo tanto, totalmente consumido en una guerra de espíritus (Geisterkrieg), cualquier formación de poder (Machgebilde) de la antigua sociedad ha saltado por los aires, reposan juntas sobre la mentira: habrá guerras como jamás hubo sobre la Tierra. Tan sólo a partir de mí habrá en la Tierra una gran política (grosse Politik)” (Por qué soy un destino)

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