segunda-feira, 12 de dezembro de 2016

¿Deuda con quién?



No tiene en cuenta, en el presente de Ecce Homo, si podrá responder al crédito excesivo que en su nombre -y también necesariamente, en nombre de otro- se ha otorgado. Podemos prever la consecuencia: si la vida que vive y que se cuenta (“autobiografía”, afirman) no es, por de pronto, su vida más que bajo el efecto de un contrato secreto, de un crédito abierto, de un endeudamiento, de una alianza o de un anillo, entonces, mientras el contrato no haya sido cumplido -y esto no puede suceder mas que por otro, por ejemplo ustedes-, Nietzsche puede escribir que su vida no es quizás sino un prejuicio, “es ist vielleicht ein Vorurteil dass ich lebe...”. un prejuicio, la vida, o mejor dicho: la vida, mi vida, el hecho “que yo vivo”, el “yo vivo” actualmente. Es un prejuicio, una sentencia, una pausa precipitada, una anticipación arriesgada; tan sólo podrá verificarse en el momento en que el portador del nombre, aquel que llamamos por prejuicio un viviente, esté muerto. Tras o durante la condena a muerte. Y si retorna la vida, lo hará al nombre y no al viviente, al nombre del viviente como nombre del muerto.

“El” tiene la prueba de que el “yo vivo” es un prejuicio (y por las dimensiones del crimen en ello implicado, un prejuicio ligado al hecho de ser portador del nombre, a la estructura de todo nombre propio. Nos dice que tiene de ello la prueba cada vez que interroga al “letrado”. (Gebildeten). El nombre de Nietzsche le es desconocido a éste: aquel que se llama “Nietzsche” obtiene así la prueba de que no vive actualmente: “Yo vivo de mi propio crédito: ¿acaso es un mero prejuicio que yo vivo?... Me basta hablar con cualquier “persona culta” de las que en verano vienen a la Alta Engandina para convencerme de que yo no vivo (dass ich lebe nicht)... En estas circunstancias existe un deber contra el cual se rebelan en el fondo mis hábitos y mas aún el orgullo de mis instintos, a saber el deber de decir: Escuchadme, pues yo soy tal y tal (literalmente: soy quien y quien, alguien y alguien, ich bin der und der). Sobre todo, no me confundan con otros” Todo esto está subrayado. (Cito con algún retoque la traducción de Vialatte)

Lo dice de mala gana, e incluso por “deber”: para satisfacer una deuda. ¿Deuda con quién?

Jacques Derridá

3 comentários:

  1. Nos dice: “das eine bin ich, das andere sind meine Schriften; una cosa es lo que soy, otra lo que son mis escritos. Planteemos antes de hablar de los escritos mismo, la pregunta de la comprensión o de la no-comprensión de estos escritos. Lo hago con la desenvoltura que conviene, pues esta pregunta no es todavía de esta época. Yo mismo no soy de esta época, algunos de mis escritos no verán el día sino póstumamente. Algún día habrá necesidad de instituciones (Institutionen) en las que vivir y enseñar, tal como yo entiendo vivir y enseñar; quizás se erigirán cátedras especiales (apropiadas a: eigene) para la interpretación del Zaratustra. Pero estaría en contradicción conmigo mismo que esperará desde ahora oídos y manos para mis verdades: que no se me escuche actualmente, que no se sepa tomar nada de mí, esto es no tan sólo comprensible, sino además justo. No quiero ser tomado por otro, verwechselt, trocado, confundido con otro; todo exige que yo no sea confundido.”

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  2. La palabra degeneración aparece sobre todo en la Quinta Conferencia, la última, donde se definen las condiciones de un impulso regenerador. A la formación democrática y niveladora, a la pretendida libertad académica en la Universidad, a la extensión máxima de la cultura debe sucederse la obligación, la doma (Zucht), la selección bajo la dirección de un guía, de un Führer incluso de un grosse Führer.

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  3. El futuro del texto-Nietzsche no está cerrado. Pero sí, en los contornos todavía abiertos de una época, la única política que se dice, digamos nietzscheana es la nazi, esto es necesariamente significante y debe ser tomado en toda su importancia.

    No se trata de que, sabiendo o creyendo saber lo que es el nazismo, debamos a partir de aquí releer a “Nietzsche” y su gran política. No creo que podamos todavía pensar lo que es el nazismo. Esta tarea queda por hacer, y la lectura política del cuerpo o del corpus nietzscheano forma parte de ello. Lo mismo que el corpus heideggeriano, marxista o freudiano y tantos otros.

    En resumen, la gran política nietzscheana ha sido ya realizada, o más bien, está todavía por llegar después de un seísmo del cual el nacional sindicalismo o el fascismo no fueron sino episodios.

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