sexta-feira, 21 de outubro de 2016

La senda que nunca se ha de volver a pisar.

Pero los ecos fenomenológicos perduran en el lenguaje interpretativo heideggeriano. Recoge una frase de Wittgenstein: la lengua es la prolongación del organismo. A través de una aproximación óntica se busca una comprensión específica de lo corpóreo, que la metafísica no puede alcanzar. De donde resultaría que la meditación del fragmento de Heráclito sobre la muerte y la vida, la vigilia y el sueño, es una meditación de Heráclito sobre el hombre, «el que puede encender el fuego», «que puede tocar el poder de la luz» y «puede tocar lo oscuro en el sueño y en la muerte».

Pero una meditación cargada de provocaciones como ninguna otra. Donde se insinúan, la Espera y la Esperanza, como tensiones metafísicas y actitudes filosóficas. Desde un instante anterior a la Metafísica, a este instante nuestro : superador de la Metafísica. Al encuentro Heidegger, el Maestro, el Maestro Sabio, va preparado en la compañía de uno de los siete Sabios, Penandro de Corinto y sus consejos:  (Ten en cuenta todo, como todo). O palabras indicativas cpóííswc Kaxy¡-(la indicación, el hacer visible de la Physis.

Provocación permanente, Heráclito no deja de ser, acaso por esto mismo, permanente presencia. Su filosofía late en la filosofía científica de los antagonismos, que explica la física contemporánea. Pero filosofía auroral, hay otra presencia suya permanente y reveladora. En el reino de la Poesía. Allí están, testimonio concreto, los versos de Machado:

Caminante son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace el camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino.

Camino, Río, Verdad, Fluidez, Eterno andar y desandar por los senderos de la «Alétheia» y el «Humus» que alimenta la palabra:

¿Cuál es la verdad? ¿El río
que fluye y pasa
donde el barco y el barquero
son también ondas del agua?
¿O este soñar del marino
siempre con ribera y ancla?

JORGE USCATESCU

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