“No soy yo quien ha cambiado, sino el tiempo y las circunstancias.”
C.M. Talleyrand
Y Talley estaba en lo cierto. Durante su prolongada trayectoria sirvió como clérigo a Luis XIV y luego –al abandonar sus hábitos– a la Revolución Francesa, al Directorio, al Consulado, a Napoleón Bonaparte, etc.
En definitiva, y como decía Emile Dard:
“Si hay un reproche que no se le puede hacer (a Talleyrand) es haber abandonado al Emperador en su caída, se separó de él en su propia gloria.”

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